Una pieza que se mueve entre lo clásico y lo inevitable.
Sostén de encaje con estructura de aro que define y sostiene sin perder ligereza. El encaje floral, delicado y preciso, deja ver la piel con sutileza, creando una transparencia limpia, casi etérea. Los tirantes finos y los acabados minimalistas mantienen la estética contenida, sin exceso.
La parte inferior continúa el lenguaje: calzón de encaje con cortes suaves que estilizan la cadera y una faja ligera integrada con ligas, que caen de forma vertical alargando visualmente la silueta. Lejos de lo inocente: es claridad con intención.
Teodora no es fragilidad.
Es control disfrazado de suavidad.







